ARTÍCULO: Chihuahuenses debemos de pedir "SEREMOS" en lugar de celebrar Día de Muertos o Halloween

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Por: Isabel Domínguez

Chihuahua, Chih.- Todos los chihuahuenses deberíamos de pedir "SEREMOS" en lugar se celebrar el Día de Muertos o Halloween, pues esta es una tradición más cercana a nuestra región, así lo expresó el escritor e historiador de Chihuahua, Miguel Anguiano Carlos. 

La celebración dijo, se da el primero de noviembre y por la noche niños, jóvenes y principalmente padres de familia salen a recorrer las calles en búsqueda de dulces, y dicha celebración se da en Valle de Allende.

Se cree que esta tuvo origen en tiempos de la colonia, aunque no se tiene la certeza de su origen y desde cuando se practica esta fiesta, solo se sabe ser centenaria. 

A la fecha es considerada única en el Estado de Chihuahua, aunque no es privativa de dicha comunidad ya que en algunas comunidades aledañas a esta cabecera también llevan a cabo tal es el caso de Talamantes, El Pueblito y otras áreas rurales del municipio. 

Por ser el primero de noviembre, el día de los angelitos o de todos los santos, los Valleros no podían ser la excepción del Mexicano a quien le gusta jugar con la muerte; para ello con uno o dos días de anticipación los niños llenos de entusiasmo y sin importar su situación económica, empiezan a formar grupitos de cinco o seis elementos entre amigos, vecinos o familiares, así como asignarse con lo que cada uno ha de cooperar en esta fiesta: ya sea con un costal, una sábana blanca, el crucifijo, la vela, cerillos, la campana y una bolsa de plástico o de las llamadas redes para guardar lo que colectan. 

Se puede considerar como una escenificación de la muerte, pues al atardecer, cuando se oculta el sol y por todas las calles se observan los grupos, principalmente en los puntos más poblados, en los pequeños locales comerciales o donde ven la puerta abierta y la luz encendida. 

De esta forma los pequeños llegan a la banqueta y sin previo aviso, uno de ellos de inmediato se recuesta en el costal boca arriba semejando ser el Angelito muerto, sus compañeros lo cubrirán con una sábana, quien a la altura de pecho sostendrá la vela encendida y el crucifijo. Los demás compañeros se hincan alrededor, se persignan y rezan un Padre Nuestro y un Ave María; concluye con este pequeño canto o estribillo de singular entonación. 

 

CANTO A LOS “SEREMOS” 

Angelito somos,  

Del cielo bajamos  

A pedir limosna  

Y si no, nos dan  

¡Puertas y Ventanas  

Nos la Pagaran!  

¡Seremos, seremos,  

Calabacitas queremos!

 

El niño que porta la campana la hará sonar lo más fuerte posible en los dos últimos versos, con esto se pretende hacer salir a quien o quienes deberán obsequiarles lo que previamente hayan preparado, pudiendo ser dulces, galletas o frutas de la estación y sin faltar lo más gustado por los niños, monedas desde cincuenta centavos hasta los cinco o diez pesos. 

Al término de este recorrido nocturno viene lo más emocionante y fundamental de esta tradición, la forma tan peculiar y equitativa de distribuirse lo que juntaron entre todos. 

Ya sea en el kiosco de la plaza, en el zaguán de la casa de alguno de ellos o hasta en la mesa de la cocina, se vacía el contenido de la bolsa; por su puesto el mayorcito o el más listo empieza un conteo y el reparto de cosa por cosa en partes iguales, si llegará a sobrar algo será rifado mediante un volado. 

Al término de la distribución se desintegra el grupo y llenos de alegría regresan a sus hogares gozosos de haber participado en esta singular celebración. 

Sin duda alguna es la amabilidad y generosidad de los Valleros y los habitantes de Allende, quienes, al recibir en sus hogares a estos entusiastas niños y jóvenes, los que hacen posible que esta tradición se mantenga y extienda a las nuevas generaciones ya que corresponde a éstas cultivar y continuar con la fiesta de LOS SEREMOS.

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