ARTÍCULO: Monumentos "FAKE" en Chihuhua

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Por: Álvaro Perea

Chihuahua, cuna de la revolución mexicana y tierra de gran importancia para el paso de los caudillos de la guerra de independencia, ha buscado la manera de erigir cada uno de estos acontecimientos históricos a lo largo y ancho de la capital y el resto del estado.

Todos los habitantes de la ciudad conocemos por lo menos diez monumentos históricos, o eso es lo que nosotros creemos.

Comenzaremos de manera cronológica con la estatua del fundador de la ciudad Antonio Deza y Ulloa, personaje que tiene su reconocimiento al frente de la catedral capitalina y decora la Plaza de Armas o Plaza de la Constitución.

A simple vista se aprecia a Deza y Ulloa como un hombre grande, guapo y fuerte, algo parecido a un príncipe de cuento, pero resulta que nuestro fundador era bajito y un poco regordete con panza prominente.

El escultor taurino Humberto Peraza y Ojeda es a quien le encomiendan la tarea de realizar la obra, por lo que tajantemente refiere que un fundador no puede ser recordado con una imagen como la que Antonio Deza y Ulloa tenía, es por eso que decide dar un porte parecido a la de un torero a punto de clavar las banderillas en una corrida de toros.

¿Usted recuerda el monumento a las cuatro razas?, que en un principio se ubicaba en el Parque España y que luego el gobernador Patricio Martínez, un hombre amante del arte pictórico solicitó retirarla del lugar y trasladarla al patio central del Palacio de Gobierno.

Este monumento, según el historiador chihuahuense Miguel Anguiano, es uno de los más importantes debido a su calidad de regalo de Francia, una columna  de gran belleza, fundida en fierro  y adquirida por el Gobierno del Estado en 1896 que representa las diversas razas por cuatro niños a la punta.

Resulta y es de ponerse a recordar un poco, que el monumento desapareció por arte de magia del patio central del Palacio de Gobierno, todo ello a decisión del actual gobernador César Duarte, el cual mandó a instalar una base con ruedas en la superficie para darle movilidad en caso de ser necesario ocupar la totalidad del patio para ceremonias protocolarias y retíralo momentáneamente.

Fue tanta la movilidad de este monumento que un buen día, nadie supo donde quedó aquella columna de casi cinco metros de altura que se deja ver a algunos kilómetros de distancia y no es como una moneda de 5 pesos que fácilmente se pueda extraviar.

“Hay rumores de que el monumento de las cuatro razas se encuentra en un rancho, no del gobernador Duarte sino de otro funcionario, he recibido fotografías donde aparece pero no puedo opinar hasta no constatarlo porque en Photoshop se puede colocar muy fácilmente y no me gustaría acusar sin tener fundamentos de esto”, puntualizó Miguel Anguiano.

Cabe mencionar que desde 1896 este monumento estaba ubicado en el patio central del Palacio de Gobierno pero en distintas ocasiones fue removido del lugar y fue finalmente Patricio Martínez quien la encontró en el parque antes mencionado y retirada del lugar pero ante los reclamos de los vecinos del parque mandó hacer una réplica y colocarla en su lugar.

El historiador asegura que el monumento a las cuatro razas tiene un tamaño parecido a un poste de luz o un árbol viejo, y fue justamente cuando se comenzaron a colocar los pinos de navidad en el patio de palacio cuando esta obra histórica se esfumó a alguna parte del estado.

Aunque estos son solo dos monumentos que están en nuestra memoria y creemos fielmente lo que su cuadro informativo nos dice, pero ¿ha pasado usted cerca de la glorieta de Benito Juárez justo en el cruce de Avenida Juárez y Colón?

Es por muchos conocido que el personaje no corresponde a quien se da homenaje con esta escultura, y es que en el estado de Illinois, al término del siglo XIX se mandó a hacer una escultura por Enrique Creel en honor al Benemérito de las Américas.

Al solicitar a un taller americano esta escultura en metal hueco y para evitar gastar material, los trabajadores observaron que estaba una escultura del ex presidente de Estado Unidos Abraham Lincoln y lo único que estos hicieron fue soldar la cabeza de Benito Juárez y enviarla a la ciudad para entrar al plan de unidad nacional impulsado por Porfirio Díaz, enemigo a muerte de Juárez.

La prueba más clara (sin ser un crítico de arte especializado), es que Benito Juárez nunca usó bastón y la escultura muestra uno en la mano derecha; de igual forma se comprueba la falla en el “Traje Frak” que tampoco vistió durante su periodo el ex presidente Juárez y finalmente observamos que en la mano izquierda, el cuerpo tiene un libro y los curiosos dicen que es la misma Constitución de los Estado Unidos de América, pero los inteligentes borraron las letras para no dar más detalles de este gravísimo error.

Para concluir con nuestras esculturas y monumentos “FAKE”, tenemos la famosa Glorieta de Pancho Villa.

Resulta que esa estatua la mandó hacer un seguidor del General Villa, Óscar Soto Máynez, quien tuvo un conflicto y tuvo que dejar el poder del gobierno del estado cercano al quinto año de administración, por lo que fue nombrado gobernador Jesús Lozoya Solís que casualmente era hijo de Melitón Lozoya, sicario que dio el tiro de gracia al centauro del norte en Parral.

Por obvias razones, este personaje, por ética, no podía erigir una estatua al enemigo de su padre por lo que la indicación fue deformar el rostro y nombrarlo “Monumento a los Héroes de la División del Norte”, aquellos que acompañaron a Villa en la Revolución.

Jesús Lozoya Solís, era médico pediatra del colegio militar y por su cargo de general fue posible nombrarlo Gobernador del Estado luego de los problemas de Soto Máynez, y fue este hijo enemigo de Villa quien impidió la inauguración de un monumento al héroe del estado.

En muchos lugares se expone la mascarilla del General Francisco “Pancho” Villa, pero lo que los investigadores e historiadores aseguran es que el secretario del antes mencionado, Miguel Trillo, era bastante bien parecido, por lo que en las presidencias municipales, Palacio de Gobierno y en el mismo museo Casa de Villa se expone la mascarilla del coronel Trillo y no la del Centauro del Norte.

Y si usted cree que esto es todo, aquí podríamos escribir 100 páginas más de irregularidades sobre homenajes, esculturas, monumentos y datos equivocados de la ciudad y el estado de Chihuahua.

Por mencionar algunos, la comprobación de peritos y médicos forenses sobre la exhumación de los restos del general Pancho Villa del panteón de Dolores en Parral, muestran claramente tratarse de una mujer, esto por una cadera estrecha.

Con este escrito no queremos bajar la autoestima de usted como amante de las esculturas de nuestra ciudad, simplemente nos gusta investigar sobre la muerte que poco a poco se da a nuestro bagaje histórico y que por administraciones ignorantes y faltos de información, acaban con lo poco que queda en la ciudad realmente importante.

Agradecemos ampliamente al maestro historiador Miguel Anguiano por la entrevista e información que en base a investigaciones y escritos de su biblioteca personal, fue posible corroborar datos y ubicaciones para informarle sobre los monumentos falsos o con truco de Chihuahua.

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